Nuestros viñedos, están enclavados en una zona privilegiada, en las estribaciones de la Sierra de Gredos, muy próxima al monumento “Toros de Guisando” que da nombre a nuestros vinos.
En cada viñedo se encuentran perfectamente diferenciadas por la fecha de plantación y por el tipo de varietal cultivado las diferentes variedades (Syrah, Merlot, Cabernet sauvignon y Tempranillo), lo que permite elaboraciones diferenciadas por edad, variedad, tipo de suelo e incluso por los diferentes estados de madurez fenólica.
Los suelos se componen principalmente de arcilla, gravas y arenas, que originan vinos que sobresalen por la potencia que les confiere la arcilla, mientras que las gravas y arenas les proporcionan una delicada fineza.
Debido a la altitud de la zona, alrededor de los 720 metros sobre el nivel del mar, el clima se muestra continental con inviernos muy fríos y veranos muy calurosos, y una pluviometría media de 700 ml al año. Aunque el verano es caluroso, las noches son frías, dando lugar a drásticos cambios de temperatura que favorecen la maduración de los racimos obteniéndose una uva de excelente calidad. La bajada de temperaturas que se producen con la entrada del otoño, permite realizar la vendimia a menos de 16ºC.
Para favorecer la perfecta maduración de la vid todas las cepas están en espaldera, obteniendo un aprovechamiento mejor de la exposición al sol y facilitando los trabajos en el viñedo.

La poda de invierno se realiza desde mediados del mes de diciembre, en días de cuarto creciente aprovechando la influencia de la luna en el desarrollo de la cepa.

Después de la floración y cuajado del racimo, se realiza una segunda poda, la llamada "poda verde", cuyo objetivo principal es ajustar la producción de cada cepa, eliminando los brotes peor cuajados y haciendo un reparto equilibrado de racimos en ella.

No son habituales las operaciones de despunte superior, aunque si es frecuente los recortes laterales que permitan mejorar la exposición de los racimos y faciliten la vendimia manual.
Con el riego que se efectúa después de esta segunda poda, se consigue mantener un área foliar amplia, que será la encargada de transformar la sabia bruta en elaborada, y la ejecutora de las funciones vitales de la planta: transpiración, respiración y fotosíntesis. Es en ella dónde a partir del oxígeno y el agua, se forman las moléculas de los ácidos, azúcares, etc. que se van a acumular en el grano de la uva condicionando su sabor.
A partir de la semana en la que esas uvas empiezan su envero, se realiza un aclareo de frutos, eliminando aquellos racimos que todavía no han llegado a ese estado, para conseguir que todos los que queden lleguen a su momento de madurez al mismo tiempo, y poder entrar en su elaboración en el momento óptimo de madurez de todos los racimos.

La base de nuestras elaboraciones es la Syrah, aunque no olvidamos la elegante Merlot que aporta aromas muy interesantes para los vinos más jóvenes y la variedad Cabernet que con su elevada acidez alarga las crianzas en barrica
Las viñas están rodeadas de pinos, castaños, robles y enebros, y sobresale en la finca Fuentegalana, junto al lago una majestuosa Sequoia gigantea plantada hace cuarenta años.